(Trad. C. Iliescu)
Ven a la cabecera del enfermo, sol,
Y acaricia su mejilla
Con ese rayo tuyo,
Raíz de toda vida.

Cielo, te encuentras asolado
Por tanta cósmica energía,
Brindada por millones de soles y estrellas.
De esta maravillosa energía.
Tan sólo una migaja te pedí,
Incluso de rodillas te lo supliqué,
Y si me la negaste,
¡Qué te la guardes para tí,
Con ella te deslumbres!

Amigos, os podéis juntar a mi alrededor,
Dios, Tú también de mí te puedes condoler,
Vuestros sollozos me aliviarán,
Son como ecos de la vida.

Alguien recorta mis caminos
Con tijeras,
Y como burla, los remienda
Para tirarlos a los perros.